¿Qué Fue De?

La pasada madrugada, los Pacers estrenaron en su partido ante Miami (en el que, por cierto salieron victoriosos), un uniforme muy especial: camiseta roja y pantalón dorado. El delantero del Atlético de Madrid fue uno de los VIP que vio el partido entre River y Boca en un palco del Santiago Bernabéu. El Marqués Del Bosque, don Vicente o, simplemente, «el bigotón» Del Bosque, es uno de los entrenadores de futbol más exitosos de todos los tiempos. Huelga decir que a Adrian le encantaba la idea del paseo y que Margo hubiera tenido la bondad de invitarle. Nunca había visto yo a Adrian tan cerca como entonces de perder los estribos. Como una fruta.
Yo dije que aquel agua estaba deliciosa y me puse a lavar los botellines de Gazoza y a llenarlos. Alzando la vista al cielo azul y bruñido, pensé que se equivocaba pero no dije nada. Dije que agradecería mucho un poco de pan, pero el problema era que éramos tres, por así decirlo. Pasadas cuatro horas iba cojeando malamente y arrastrando los pies; la camisa, que era gris, se le había puesto negra con el sudor, michael jordan sin camiseta y su rostro había tomado una alarmante tonalidad purpúrea. Murieron a causa de una emboscada de cuatro oficiales de policía de Texas y dos de Louisiana.

También en enero, Bryant se convirtió en el único jugador desde 1964 en anotar 45 puntos o más en cuatro partidos consecutivos (solo Chamberlain y Baylor lo habían logrado). Fue nombrado jugador de la semana en la Conferencia Oeste en dos ocasiones. Elegido 26 veces jugador del mes en la Conferencia Este desde que llegó a la NBA. Este agua es dulce, es suave. Acogieron con embeleso la comida y el agua y se arrojaron sobre todo ello, partiendo el dorado pan y devorando las aceitunas y los ajos como lobos famélicos. Allí cerca estaban los restos de su almuerzo: media hogaza de pan de maíz, amarillo como una prímula, unos gruesos y blancos clientes de ajo y un puñado de aceitunas grandes y arrugadas y negras como escarabajos. Yo le di las gracias largamente, me guardé las aceitunas y los ajos en el pañuelo, me metí el pan y los botellines de Gazoza debajo del brazo y emprendí la vuelta.

El cerró la navaja, juntó los restos del almuerzo y me los ofreció. Cuando llegué me encontré con que al lado había sentado un hombre, camiseta curry amarilla que se estaba tomando allí el almuerzo. La imagen muestra a LeBron entregando a Davis una camiseta de los Lakers con el mítico dorsal que le ha acompañado durante la gran parte de su brillante trayectoria. Es una necesidad.
Como aquella discusión me parecía infructuosa, yo eché a andar con los tres botellines vacíos de Gazoza camino de un lugar, a unos ochocientos metros por la orilla, donde sabía que había un pequeño manantial. Mientras llenaba los botellines respondí a sus preguntas, pero mis pensamientos iban por otro camino. En primer lugar, de nuevo Nike perpetra una camiseta a rayas asimétricas, creando el nefasto efecto código de barras. Adrian llevaba unas enormes botas de montaña que había sacado de no se sabía dónde, pantalones largos y una camisa gruesa de franela. Al poco rato Adrian sudaba profusamente y la cara se le había puesto sonrosada. Un poco de ayuno te hará bien. Se os saca un poco de paseo y en seguida estáis clamando por la comida y el vino.

Decidí no traer comida porque pesaba mucho para traerla con el calor que hace, y de todos modos llegaremos bien para cenar si nos ponemos en marcha pronto. Mi hermana iba pertrechada de una voluminosa mochila, que imaginé contenía nuestra comida y bebida, y un recio bastón. Es una sensación que detesta. —¿Queréis que hagamos un alto? —Allá arriba hay una fuente —dijo él, señalando a lo alto de la escarpada ladera—, pero el agua es distinta, amarga como lengua de viuda. Adrian vestía un conjunto perfecto para hacer marchas, escogido por ella, dijo, sin dejarse arredrar por el hecho de vestir ella misma un diáfano bañador y sandalias y yo pantalones cortos y una camiseta. Señalé que Liapades estaba lejos y que hacía mucho calor, pero Adrian dijo que no le importaba lo más mínimo. —Yo no quiero desabotargarme, sea lo que sea lo que eso quiere decir —dijo gélidamente—, y si lo quisiera no me cruzaría la isla a pie para hacerlo. Me pregunté si aguantaría la caminata, porque era un tanto enclenque, pero eso no se lo podía decir sin que se molestara. —Ah, eso son mis cosas de baño —dijo Margo—.

Si tiene alguna pregunta relacionada con exactamente dónde y cómo usar Dream Team De 1992 , puede hacerse con nosotros en nuestra propia página web.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *